Fútbol: ¿deporte o negocio?

Lamentablemente, para todos los amantes del fútbol, uno de nuestros deportes más queridos se está convirtiendo cada vez más en un negocio. Los últimos acontecimientos que se están sucediendo con el interés del fútbol asiático en jugadores de renombre, son un aliciente más de lo que lleva ocurriendo ya muchos años.




Durante toda la historia del fútbol, los clubes compraban o vendían jugadores según el precio que estos consideraban que valían. Junto con esto, al jugador se le ofrecía una cantidad razonable de sueldo que cobraría por ejercer su trabajo como futbolista y ser un profesional.
Esta “base” se ha ido diluyendo con el paso de los años. Según han ido surgiendo más estrellas, los clubes estaban dispuestos a pagar cantidades estratosféricas  con tal de que esos deportistas jugasen para ellos. Ejemplos recientes los tenemos en Gareth Bale (un jugador muy bueno, muy profesional y con mucho futuro, pero que nunca podrá compensar el precio que ha costado ya que siempre será una carga en su carrera). Otros ejemplos los vemos en Neymar, cuyo precio total aún no se ha conocido y el que ha tenido tantos problemas que han acabado en juicio por diversas irregularidades en el contrato. Incluso otros jugadores como Martial o Firmino que son jugadores muy jóvenes y con futuro pero que no se debería de haber pagado lo que se pagó por ellos.
Junto con el precio que se paga por los futbolistas, está también el problema de los sueldos. El hecho de fichar a jugadores estrellas, provoca que los clubes se vean obligados a ofrecerles un contrato que satisfaga del todo al jugador. Junto con estos, están los jugadores que ya forman parte de la plantilla que quieren renovar sus contratos para no abandonar el club, y a su vez mejorar sus respectivos sueldos.
Seguido de estos dos, encontramos también otros problemas como por ejemplo, que magnates árabes o asiáticos compren gran parte de las acciones de un club, o se hagan con toda la propiedad del club y gestionar ellos la institución deportiva. Este hecho está suponiendo un grave problema en el fútbol. Los ejemplos más recientes los vemos en el Valencia o el Espanyol los cuales han sido comprados por empresas asiáticas, las cuales no se centran en lo deportivo sino que se centran en lo económico, lo que está llevando a que ambos clubes estén viviendo una temporada nefasta al borde del descenso.
Otros clubes como el Manchester City o el PSG, fueron comprados por árabes con gran posesión de dinero y que se centraron más en lo deportivo. Pero, también es cierto, que estos clubes no han conseguido lo que se propusieron desde que estos nuevos propietarios llegaran, la consecución del mayor título europeo: la Champions League.
Por último, como bien decía al principio, hay que destacar aquellos jugadores que están dispuestos a desperdiciar sus carreras futbolísticas, abandonando la posibilidad de jugar en clubes que les hagan progresar, o que les permitan seguir creciendo como futbolistas, debido a que prefieren irse a otras ligas desconocidas o países en los que el fútbol no tiene tanto nombre, para ganar cifras estratosféricas de dinero. Estos son los conocidos como “jugadores mercenarios”. Los ejemplos más recientes los tenemos en Jackson Martínez, Guarín, Gervinho… Y junto a estos suenan otros como Hulk o Dani Alves.
Todos estos factores, sin olvidar los casos de corrupción en la FIFA, están convirtiendo a uno de los mejores deportes del mundo (por no decir el mejor) en un simple negocio y que acabarán tanto los clubes, como los futbolistas, por olvidarse totalmente de lo deportivo y centrarse más en todo el dinero que pueden llegar a ganar.
Estos hechos no deberían de ocurrir, ya que aparte de manchar el nombre del fútbol, están consiguiendo que los más jóvenes aprendan estos ejemplos de sus ídolos, y en vez de en un futuro conseguir llegar a lo más alto y aspirar a lo máximo, se centren en ganar la mayor cantidad de dinero posible, olvidándose de la verdadera esencia de este deporte.
Esperemos, por el bien de los amantes del verdadero fútbol, que esta oleada tan perjudicial para el fútbol deje de afectar de forma tan destacada, y que deje de ensuciar la imagen de este deporte tan maravilloso.

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